Para empezar, según Amnistía Internacional se entiende por niño/a soldado toda persona menor de 18 años que forme parte de una fuerza o grupo armado. Se incluye también a las niñas que hayan sido reclutadas con fines sexuales o para obligarlas a casarse.
En la actualidad, no hay una cifra concreta del número de menores que son reclutados. Según la ONU, en 2012 se reclutaban niños y niñas en alrededor de 19 países. Conflictos como el de República Centroafricana y Sudán del Sur han puesto en primera línea el drama d este reclutamiento, pero desgraciadamente no son los únicos países.
Reclutar niños y niñas soldados es una práctica habitual en el seno de muchos conflictos en todo el mundo. La guerra y la violencia se tornan una situación normal, la única que muchos menores han conocido. Estos niños y niñas han sido secuestrados en la calle o sacados de las aulas. Otros muchos son forzados a salir de sus casas a punta de pistola, mientras unos padres angustiados los ven partir sin poder hacer nada. Otros son reclutados mientras juegan cerca de casa o caminan por la carretera.
Pero, lamentablemente, los niños y niñas aportan "ventajas adicionales" a las bandas armadas, ya que obedecen sin rebelarse ni organizarse, son fácilmente reemplazables, además de fanáticos en su adhesión al grupo. Son obligados a servir como señuelos, detectores de la posición enemiga o guardaespaldas de sus comandantes. A menudo, también se utiliza a niños y niñas como porteadores de la munición, el agua o los alimentos y como cocineros. Las niñas cumplen una función de objeto sexual para los adultos.
En el caso de las niñas soldados, además de la brutalidad y el trauma derivados de las violaciones en sí, estas agresiones sexuales pueden producirlas lesiones físicas graves y embarazos forzados, así como contagio de VIH y otras enfermedades de transmisión sexual.
A continuación os dejo un vídeo en el que un ex-niño soldado nos pide que actuemos ante esta cruda realidad: